• Lo mejor del mes

    by  • 03/11/2008 • Sin categoría • 0 Comments

    Llevo ya mucho tiempo sin publicar en mi blog, de hecho, desde que hice el blog, no he publicado prácticamente nada…

    Ha pasado ya bastante del último post, por ello tengo muchas cosas que contar: llevo un nuevo proyecto entre manos que todos pueden visitar y objetar, de hecho, está en español… para que pueda toda aquella persona que quiera, aquí les dejo el link: http://alfagames.sourceforge.net .

    A parte de ello, también he empezado las clases en el instituto, ya queda menos para ser un profesional oficialmente titulado.

    SoloHTML, el lugar favorito de tu web, ha pasado a estado de beta con una nueva versión que creo, que sustituiré pronto…

    Me he pasado prueba que te prueba nuevas interfaces para SoloHTML, y después del retoque del blog, me da que lo dejaré ya definitivamente así.

    Bueno… todo irá a su tiempo.

    En otro margen de cosas empezaré mi relato de hoy….

    Dicen que hace tiempo nació una niña muy mona, tan mona era, que sus padres estaban encantados con ella.

    Para demostrar cuán bella era, la niña fué paseada por todo el pueblo a brazos de su madre con el orgullo de que todo el pueblo la viese tan hermosa.

    Así fué, todo el pueblo felicitó a los orgullosos padres por la belleza de su criatura, y le auguraron un buen y gran futuro…. Nada más cercano de la realidad.

    Cuando, pasados ya cinco añoos, una tarde salió con su padre al mercado para realizar la compra de las verduras necesarias para el almuerzo del día siguiente, la niña, llegando casi al destino del paseo le dijo a su padre que no se encontraba bien. Sentía pesadas las piernas, y no podía articular bien los brazos.

    Su padre, preocupado, decidió cambiar su ruta para dirigirse al doctor del pueblo, junto a la boticaría, y al llegar y el doctor examinar a la joven y hermosa niña, el médico cambió de color su cara, de su tez muy sonrojada a un color muy blanquecino, casi transparente, y sin poder articular palabra, le dijo al padre entre sollozos que aquella hermosa criatura, que él había cedido la vida con sus propias manos, y que tanto aprecio tenía de todos, no podría continuar su camino vital durante mucho tiempo más.

    El padre, asombrado por lo que el doctor decía quiso preguntar qué le pasaba a su pequeña hija, y el doctor, incapaz ya de hablar, y con más lágrimas que ojos, escribió en un papel de informes su diagnóstico, dándoselo al padre para que lo leyera.

    la niña sufría un tumor cerebral tan grave, que ni la quimioterapia sería capaz de rebajar sus efectos en sentido alguno.

    Cuando, ya anocheciendo el padre consiguió llegar a su casa y hablar, entre titubeos de amargura, a su esposa sobre la enfermedad de su hija, al intentar terminar de decirlo, el amargado y desolado hombre sufrió un ataque al corazón que lo llevó a una muerte prácticamente instantánea cuando lo consigueron llevar a la cosnulta del apenado médico del pueblo, el cual se echó manos a la cabeza al ver lo que sucedía, pensando en la mujer que se encontraba en la sala de espera de su consulta, ajena de lo que él sabía.

    Cuando la angustiada e intrgada mujer pasó a la consulta, momentos antes de que su marido falleciese, éste le dijo tres palabras, “hazla muy feliz”, que la esposa no supo comprender hasta que finalmente su marido murió y habló con el doctor.

    “Ya es bastante duro saber que su hija está lentamente perdiendo su vida para saber que su padre, no podrá verla crecer ni siquiera el poco tiempo de vida que le queda. Me duele tanto a mí como a usted esto, no me gustaría que su bella y querida hija viviese sola sus últimos días, sin su querido y preciado padre lejos de ella.”

    La mujer, enterándose en ese momento la dolencia de su hija que su marido intentó decirle y que le produjo la muerte ésa misma noche; decidió con una cabeza fría impresionante lo siguiente: “Mi hija no debe saber nada de la muerte de su padre ni de su mal, si no, los tres estaríamos juntos al lado de la capilla, en el cementerio antiguo, en menos de un día. No debe saberlo… No debe enterarse de nada.”

    Junto con el doctor fueron a buscar a la criatura a la casa de los vecinos, donde se había quedado jugando con los hijos de ellos de su misma edad.

    El doctor le dijo a la niña que su padre se había ido de viaje sin poder despedirse de ella, que quería que cuidase de su madre mientras él estaba fuera, y que procurase ser muy feliz. diciendo ésto, la niña, con una cara triste y lacrimosa,  le pidió al doctor que su madre entrase a hablar con ella.

    Cuando la madre entró, el doctor quiso marcharse, pero la niña se lo impidió.

    Lucía, que así se llamaba, le pidió al doctor que le dijese la verdad, que ella sabía que se estaba muriendo, que su padre estaba muy enfermo por la tristeza que le produjo porque se lo había dicho a ella.”¿Ya murió?”, preguntó después.

    La madre sollozando asintió con la cabeza, y el médico le dijo que le había pedido que no pensase en su mal, que intentase ser lo más feliz que pudiese.

    Ella, llena de llantos les dijo: “Mi padre quería que yo fuese feliz, ustedes también… ¿Cómo quieren que lo sea si me ocultan lo que me quitaría la felicidad para no sentirse mal con utedes mismos? No es justo, ni para mí ni para quien me lo oculta… Mi padre mel lo dijo, pero aunque soy muy pequeña lo entendí perfectamente… Vámonos a casa a desayunar, es lo único que impedirá que seamos tres los muertos hoy…”

    Con éstas palabras el doctor le suplicó al boticario que les prestase la mayor atención posible, y que procurase que no les faltase nada.

    El boticario, el cual era viudo decidió irse a vivircon ellas, y al enterarse lo que le ocurría a la pequeña decidió hacerle un regalo muy especial, a los nueve meses, Lucía asistía a la consulta del doctor de manos del boticario en una silla de ruedas, dado que ya le costaba mucho caminar, y abrazó a su hermanita recién nacida.

    A la noche siguiente, cuando su hermana Ana, que así le habían puesto, despertó llorando, le pidió a su madre que viniese a su habitación con su hermana. lucía pronunció tres palabras que su madre reconoció en ese mismo instante, esas tres palabras fueron “Cuida de ella”, y en un plácido y profundo sueño posterior, la niña se reunió con su padre.

    Ésto demuestra que el ocultar algo que creamos que puede ser dañino para alguien, puede realmente ser un obstáculo para que consiga ser feliz.

    About

    Un chaval en la "edad del pavo" que no ve con buenos ojos la manipulación, la falta de sinceridad ni el soborno. Luchando siempre por una paz global desde la inocencia de la esperanza que sólo un niño puede tener, y que intenta demostrar siempre con actos altruistas y desinteresados para apoyar a todos los que le rodean. Buen amigo y paño de lágrimas, siempre intentará hacerte sentir bien.

    https://www.google.com/profiles/101912222643095436509

    Pica abajo para iniciar sesión y comentar.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *